Filosofía II (Lógica)

Proyecto Aula 2IM5



Filosofía II (Lógica)

Para empezar, la equidad nos presenta al hombre y mujer como seres iguales, sin que interese su sexo, sólo sus capacidades. No obstante esto muy rara vez en las sociedades se logra y mantiene, ya sea que se trate de las sociedades actuales, antiguas o cualquier otro tipo, sin embargo, esto no es lo ideal para que se desarrolle como ser humano íntegramente, y las maneras en que la mujer ha trabajado por la consolidación de una imagen como ser humano fuerte, inteligente y racional han sido mediante largos procesos de lucha que iniciaron desde la misma socialización del ser humano. Esta es la historia que narraremos brevemente, partir de las salas del Museo de la Mujer.

En Grecia, Platón convierte a la mujer como un objeto de razón que en ningún momento defiende sus derechos o los iguala a los del hombre para la época, por lo que debe preocuparse y llegar a la “altura” del hombre, y sólo así, ambos podrán tener hijos considerados como perfectos: la mujer es un ser reproductivo y el varón, un poseedor administrador.

Para Aristóteles, la virtud de la mujer era el silencio, directamente relacionado con la sumisión, y el hombre quien determinara su estado, negándosele la oportunidad de crear su discurso, careciendo de identidad. Es así como, la mujer no tiene voz, no puede considerarse ciudadana, y a su vez, sin derechos propios.



Años más tarde, en la época antigua, en las culturas mesoamericanas, en el aspecto religioso, las obras del museo expresan que el mundo se dividía en dos partes iguales: el hombre y la mujer, siempre tendrían que estar juntos. Uno no podría ser, sin el otro, pero en lagunas ciudades, socialmente, las mujeres eran concebidas según roles muy definidos para ellas: unir su vida con la de un hombre, tener hijos, ocuparse de ellos y su hogar solamente. En contraste, también hubo sociedades (pueblos) donde existía equidad, ya que incluso hubo mujeres gobernantes, por lo que su rol social dependía de ellas mismas.

Tiempo después, tanto en Europa y América, en la conquista, surge el Marianismo que por 3 siglos de la época colonial, la virgen María fue el modelo a seguir de toda mujer: niñas, jóvenes y adultas, que fueron tomadas como un ser impuro, sin dignidad ni valor moral, condenada, y con la única esencia positiva: de procrear, y con sólo 2 opciones para vivir: aceptar un matrimonio arreglado por sus padres, o bien, irse directamente al convento, pues de lo contrario, vivirían en su pecado por ser mujeres, ambas posibilidades sin una participación social directa.



Específicamente en México, durante la Guerra de Independencia, la mujer comenzó a adquirir un papel social destacable, como sujeto político, pues apoyó los movimientos, comportándose como espía, cómplice o comunicadora, aunque el hombre fue y es considerado el principal personaje, a pesar de representar mujeres ícono como valientes, exigiendo derechos como libertad y autonomía política.

Es así como varios años posteriores, con la Reforma Liberal, la mujer comienza a ser educada, dejando su antigua educación como monjas, por ejemplo, el Colegio de Señoritas, donde se graduaban como maestras, tomando un papel considerable para la sociedad, aunque no para la política, por ser considerada sin capacidad para la democracia o ejercicio del poder de autoridad.



Para el inicio y desarrollo de la Revolución Mexicana la participación de la mujer fue factor clave, pues gracia a su desarrollo intelectual, idealizaron maneras y organizaciones políticas adecuadas para la situación del país en esa época, la formación de grupos anti reeleccionistas, apoyando a muchos campesinos y obreros, cobrando así mayor fuerza este movimiento social, peor no sólo en ideologías, sino también como “ayudantes” o asistentes durante los enfrentamientos, por las circunstancias, aparte de sociales, también en su familia.

Pasada la época de desorganización social y política, la mujer adquiere un sentido político y determinante para México, y poco a poco en diversas partes del mundo, pues gracias a sus exigencias continuas y cada vez más liberales, organizadas y estructuradas, logra su derecho al voto incursionándose gradualmente en las actividades humanas y sociales.

En la actualidad, a pesar de que las mujeres hayan luchado tantos años por tener un lugar en la sociedad, por lo que son y merecen, aún no lo logran, aunque ya estemos en el siglo XXI, le son negadas a la mujer mucha oportunidades y reprimidas en distintas culturas, donde la autoridad o gobierno no ha contribuido en erradicar la discriminación de género, incluso la fomenta, ya que por ejemplo, a la mujer se le otorga un salario de 13 a 15% menor que al de un hombre.



A lo largo de este proceso, puede concluirse que la mujer ha evolucionado y continuará así, mientras su intelecto le permita superarse y adaptarse como ser innovador, o rompiendo lo establecido, estando en busca de su reconocimiento como tal, y ciudadanas en el caso político, y dejar atrás esa percepción como débil y delicada, en la sociedad, siendo un ejemplo a seguir de sus futuras generaciones, incluso demostrando que es capaz de superar al hombre.